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¿Cuáles son las desventajas del alquiler de vehículos de empresa eléctricos?

El alquiler de vehículos eléctricos de empresa suena atractivo: menor imposición, cero emisiones y una imagen moderna para tu empresa. Pero antes de firmar, es aconsejable comprender bien también la otra cara de la moneda. Y es que la conducción eléctrica no se adapta igual de bien a todos los empresarios, y un contrato de leasing te compromete durante varios años con un vehículo y con una forma concreta de conducir.

En este artículo respondemos a las preguntas más frecuentes sobre las desventajas del alquiler de vehículos eléctricos de empresa. Desde los costes más elevados hasta los problemas de recarga y la autonomía limitada: te explicamos con total transparencia qué puedes esperar, para que puedas tomar una decisión bien fundamentada.

¿Por qué el alquiler de vehículos de empresa eléctricos es más caro que el de los de combustible fósil?

El alquiler de vehículos comerciales eléctricos suele ser, en la mayoría de los casos, más caro que el de una furgoneta diésel o de gasolina similar, ya que el precio de compra de los vehículos eléctricos es más elevado. Ese mayor precio de catálogo se traduce directamente en una cuota mensual de leasing más elevada, independientemente de las ventajas fiscales que se puedan obtener a cambio.

Los paquetes de baterías que alimentan los vehículos comerciales eléctricos siguen siendo un componente costoso del vehículo. Los fabricantes repercuten ese sobrecoste en el precio de venta, y las empresas de leasing basan sus tarifas en ese precio. Incluso en el caso del leasing operativo, en el que se devuelve el vehículo al finalizar el contrato, la cuota mensual contribuye a la amortización de un vehículo más caro.

Las ventajas fiscales no siempre compensan por completo

La menor base imponible para los coches eléctricos es una ventaja bien conocida, pero en el caso de los vehículos de empresa que se utilizan exclusivamente con fines profesionales, la base imponible suele tener una importancia menor. Además, las ventajas fiscales por la conducción eléctrica se están reduciendo gradualmente. Lo que hoy parece una ventaja fiscal atractiva, puede resultar menos favorable dentro de dos o tres años, mientras tu contrato de leasing sigue vigente.

Si a eso le sumamos los posibles costes de la infraestructura de recarga, los costes totales de explotación de un vehículo comercial eléctrico no siempre resultan, en la práctica, inferiores a los de una alternativa con combustible fósil. Por eso, es aconsejable calcular el coste total a lo largo de toda la vida útil del vehículo antes de tomar una decisión.

¿Qué autonomía tiene un vehículo comercial eléctrico con una sola carga?

La mayoría de los vehículos comerciales eléctricos recorren, en condiciones ideales, entre 200 y 350 kilómetros con una carga completa. En la práctica —con el vehículo cargado, en climas fríos o con un uso intensivo de la calefacción y los sistemas electrónicos—, esa autonomía puede reducirse considerablemente, a veces hasta un 30 o un 40 por ciento menos.

Esta es una de las desventajas más tangibles para los empresarios que recorren diariamente largas distancias o realizan varios trayectos sin una base fija. Una empresa de mensajería, un instalador que va de cliente en cliente o un profesional sanitario con una agenda muy apretada pueden llegar rápidamente al límite de la autonomía de la batería.

El peso y la carga influyen mucho en la autonomía

En un autobús de empresa con cabina doble Si la furgoneta lleva una carga más pesada, la autonomía disminuye con mayor rapidez. Y es que la batería tiene que mover más peso, lo que afecta directamente a la eficiencia. Los fabricantes suelen probar la autonomía en condiciones óptimas con el vehículo vacío, pero en la práctica diaria estas condiciones rara vez se dan.

Ten en cuenta también que la autonomía de una batería disminuye con el paso de los años. Tras tres a cinco años de uso intensivo, la capacidad puede haber disminuido de forma notable, lo que significa que, al final de un contrato de leasing, conducirás con una autonomía más limitada que al principio.

¿Cuáles son los riesgos que plantea la infraestructura de recarga para las empresas?

La disponibilidad de la infraestructura de recarga es uno de los mayores riesgos prácticos del alquiler de vehículos eléctricos de empresa. Si no dispones de un punto de recarga propio en las instalaciones de tu empresa, dependes de las estaciones de recarga públicas, y estas no son igual de fiables, rápidas ni están disponibles en todos los sitios en el momento en que las necesitas.

Para las empresas que salen temprano y regresan tarde, la recarga nocturna en sus propias instalaciones es la solución más lógica. Sin embargo, la instalación de un punto de recarga conlleva costes de inversión adicionales: una estación de recarga, una conexión a la red eléctrica de mayor potencia y, en ocasiones, adaptaciones en las instalaciones de la empresa. Estos costes no están incluidos en el contrato de leasing y corren íntegramente a tu cargo.

Problemas con la recarga pública

Las estaciones de recarga públicas no siempre están disponibles cuando las necesitas. Las averías, las plazas ocupadas o las estaciones que no son compatibles con tu vehículo pueden provocar retrasos inesperados. Para un empresario con una agenda apretada, no se trata de simples molestias, sino de riesgos concretos para el funcionamiento de la empresa.

La recarga rápida es una alternativa para cuando estás de viaje, pero también tiene sus limitaciones. No todos los vehículos eléctricos de empresa admiten potencias de carga elevadas, y la recarga rápida frecuente puede acortar la vida útil de la batería. Esto es importante, ya que, en el caso del leasing, puedes ser responsable del desgaste adicional al finalizar el contrato.

Dependencia de los precios de la energía

A menudo se presenta la conducción eléctrica como más económica que la que utiliza combustibles fósiles, pero los precios de la energía pueden fluctuar. Las empresas que recargan a través de la red pública o en sus instalaciones con contratos de energía dinámicos pueden tener que hacer frente a unos costes de recarga más elevados de lo previsto. Esto hace que el cálculo de los costes sea menos predecible que en el caso de una furgoneta diésel.

¿El alquiler con opción de compra de vehículos eléctricos de empresa es adecuado para cualquier empresario?

El alquiler de vehículos comerciales eléctricos no es adecuado para todos los empresarios. Se adapta mejor a empresas con rutas diarias predecibles y relativamente cortas, que dispongan de un punto de recarga fijo en sus propias instalaciones y cuyo perfil empresarial haga que la autonomía limitada no suponga un riesgo operativo.

Para un autónomo que trabaja a nivel local y recarga su furgoneta en casa por la noche, el leasing de vehículos eléctricos puede ser una buena opción. Sin embargo, para una empresa de logística que recorre cientos de kilómetros al día, cuenta con varios conductores y depende de tiempos de recarga cortos, los inconvenientes prácticos pronto superan a las ventajas.

¿Cuándo queda bien?

Alquiler de vehículos comerciales eléctricos Funciona bien si se cumplen las siguientes condiciones:

  • Cada día recorres menos de 150 a 200 kilómetros.
  • Dispones de un punto de recarga fijo en tu empresa o en tu domicilio.
  • Trabajas en un sector en el que una imagen ecológica supone una ventaja comercial.
  • Conduces principalmente en zonas urbanas o en trayectos regionales cortos.
  • No es necesario cargar el vehículo al máximo en cada trayecto.

Si no cumples varios de estos requisitos, es recomendable que te plantees seriamente la opción de un vehículo de combustible fósil o híbrido antes de firmar un contrato de leasing.

¿Y si buscas una furgoneta pequeña?

Para empresarios que buscan un furgoneta pequeña Para un uso urbano ligero, el leasing de vehículos eléctricos puede resultar interesante. En esta categoría, la autonomía suele ser suficiente para una jornada laboral, y la infraestructura de recarga en las ciudades suele estar más extendida. Pero también en este caso hay que calcular los costes totales de forma realista y tener en cuenta las especificaciones del vehículo.

¿Cuándo es mejor optar por un vehículo de empresa de combustible fósil o híbrido?

Un vehículo de empresa de combustible fósil o híbrido es una mejor opción si conduces con frecuencia largas distancias, tienes poco control sobre tus posibilidades de recarga o si la duración más larga del contrato de leasing de un vehículo eléctrico no se ajusta a tu presupuesto mensual. En esos casos, los vehículos diésel e híbridos ofrecen mayor flexibilidad y previsibilidad.

Una furgoneta diésel tiene una mayor autonomía, se repostan en pocos minutos y depende menos de la infraestructura. Para los empresarios del sector de la construcción, el transporte o la logística, que transportan cargas pesadas o recorren rutas irregulares, el diésel sigue siendo, en muchas situaciones, la opción más práctica. Esto puede cambiar a medida que mejore la infraestructura de recarga y la tecnología de las baterías se abarate, pero, por ahora, es una opción a tener en cuenta.

El híbrido como solución provisional

Un vehículo comercial híbrido combina un motor de combustión con un sistema de propulsión eléctrico, lo que ofrece una mayor flexibilidad. Te beneficias de unos menores gastos de combustible en desplazamientos urbanos y trayectos cortos, pero no tienes que preocuparte por la autonomía en los viajes más largos. Para los empresarios que dudan entre un vehículo totalmente eléctrico y uno de combustible fósil, el híbrido puede ser una opción intermedia sensata.

Ten en cuenta que los vehículos híbridos también tienen limitaciones. La autonomía eléctrica de un híbrido enchufable suele limitarse a entre 50 y 80 kilómetros, y si no recargas la batería con regularidad, en realidad estás conduciendo un vehículo de combustible fósil más pesado. Eso hace que la ventaja sea menor de lo que parece.

Cómo te ayudamos a elegir el vehículo de empresa adecuado

La elección entre un vehículo eléctrico de alquiler con opción de compra y un vehículo de empresa de combustible fósil o híbrido no siempre es fácil. Depende de tu forma de conducir, tu presupuesto, tus posibilidades de recarga y la naturaleza de tu trabajo. En nuestra empresa te ayudamos a tomar esa decisión de forma concreta, sin que te pierdas entre especificaciones técnicas o condiciones de leasing poco claras.

Qué podemos hacer por usted:

  • Asesoramiento imparcial sobre qué tipo de vehículo de empresa se adapta mejor a tu perfil de uso
  • Una amplia oferta de vehículos comerciales nuevos y de segunda mano, entre los que se incluyen vehículos eléctricos, híbridos y furgonetas diésel
  • Opciones flexibles de alquiler y compra, adaptadas a la situación de tu empresa
  • Acompañamiento personalizado desde la consulta inicial hasta la entrega
  • Vehículos específicos, como un furgoneta de doble cabina o vehículos especializados para la asistencia sanitaria y el transporte

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